Los medios que no contrataron escritoras Latines perdieron los mensajes de Bad Bunny
El icónico show de Bad Bunny durante el Super Bowl, cual fue visto 4.157 mil millones veces entre 24 horas, y su victoria en los Grammy al ganar Álbum del Año fueron grandes triunfos para la visibilidad, música e historias caribeñas y latinas. Al mismo tiempo resaltaron, nuevamente, cómo tantas publicaciones y plataformas intentan crear una audiencia a costa de los latines, y a la vez reducen nuestra presencia en las salas de redacción que enumera en un solo dígito.
Tuve la suerte que al anunciar en redes sociales que buscaba publicar un ensayo oportuno sobre el espectáculo de Bad Bunny, un colega periodista y amigo latino me respondió, dándome la oportunidad de escribir la nota para el Los Angeles Times. Desafortunadamente, aunque su equipo demostró la gran diferencia que se logra al contar con personal latino para escribir artículos sobre nuestra cultura, otras publicaciones no estuvieron a la altura de la tarea.
En lugar de contratar a un escritor con conocimiento íntimo sobre Puerto Rico, Forbes asignó el artículo a una escritora no latina para explicar el contexto detrás del espectáculo de Bad Bunny en el Super Bowl. Su falta de conocimiento la llevó a decir erróneamente no solamente que el coquí era el mismo tipo de rana que el sapo concho — este último está en peligro de extinción — pero falló al no indicar su importancia cultural, pues éste se ha convertido en una mascota para esta era de la música de Bad Bunny a través del personaje de Concho. No fue hasta que yo le alerté sobre su error que la pieza fue enmendada después de haber circulado durante más de un día. Otras publicaciones, como Stereogum, Parade, The New Yorker y The AV Club optaron trabajar con su propio personal no latino para que escribiera sobre la actuación. Al no contratar periodistas culturalmente competentes su trabajo careció de detalles importantes.
“La colección de banderas con la que Bad Bunny selló su actuación no pudo ser un mensaje más claro a los medios aquí”
Cualquiera puede celebrar los logros de Bad Bunny. Pero al escribir sobre el significado de algo que requiere tanto conocimiento de nuestra cultura, es clave contratar a alguien que pueda hablar al respecto. La falta de contexto fue evidente en los textos de estos escritores estadounidenses, quienes no consideraron aspectos de la actuación abiertamente políticos.
Ricky Martin, quien es gay y una de las primeras figuras de la cultura pop puertorriqueña en globalizarse, interpretó la apasionada balada de Bad Bunny en la cual advierte sobre la desaparición de la cultura puertorriqueña si se convierte en un estado como Hawai’i. Considerando que Puerto Rico está gobernado por Jenniffer González, quien representa el partido pro estadidad y es una firme defensora de Donald Trump, este fue un mensaje político importante que ninguno de estos escritores reflejó en su cobertura.
Convertirse en un “experto” en 20 minutos a través de Google o ChatGPT no es suficiente. No ofrece el conocimiento necesario para infundir el profundo orgullo que generó ver a Bad Bunny salir con nuestra bandera original azul celeste que fue prohibida después que Puerto Rico se convirtió en territorio estadounidense, y hasta 1957. Tampoco transmitió la alusión a lo que es quedarse sin electricidad frecuentemente, incluso con un clima perfecto, porque la compañía eléctrica privada estadounidense-canadiense que controla la red eléctrica de nuestro archipiélago Caribeño no tiene interés en reparar su infraestructura deshecha por el huracán María, aunque sigue cobrando facturas de electricidad exorbitantes.
A medida que los artistas latines ganan más oportunidades y logran un espacio de paridad con otros artistas, no se puede ignorar las deficiencias de las publicaciones que no se prepararon adecuadamente para cubrir este momento triunfal y sus continuas repercusiones. Las cifras son evidencia de estas deficiencias.
Según datos del Pew Research Center de 2022, aproximadamente el 8% de los periodistas estadounidenses son hispanos o latines. Estamos poco representados en las salas de redacción porque no se nos ofrece las mismas oportunidades profesionales que a otros, una situación que se ha empeorado por el desmantelamiento y “reorganización” que tomaron lugar el año pasado y resultaron en cientos de despedidos.
Por mucho que los latines nos cuidemos entre sí, el verdadero cambio vendrá al presionar los guardianes editoriales, quienes al final se rendirán ante plataformas con personal latino integrada y respetada, y que aportan autenticidad, conocimiento y experiencia en un hemisferio occidental que cada vez se parece más a nosotros. La colección de banderas con la que Bad Bunny selló su actuación no pudo ser un mensaje más claro a los medios aquí.
Traducido por Juana Ponce de León.
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