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Demasiada "vieja"

Age Discrimination Social Innovation Camp Flickr

Las latinas y otras mujeres periodistas enfrentan una montaña de desafíos, comenzando con el hecho que nuestra porcentaje de representación muchas veces llega a un solo dígito en las salas de redacción y plataformas de medios, y padecemos la desigualdad salarial, incluso cuando aportas al trabajo dos idiomas. Una de mis muchas batallas incluyó tener que luchar por mi propio nombre.

Una directora del noticiero se atrevió a decirme que cambiara mi apellido. Ella quería que eligiera un apellido que pudiera ser pronunciado más fácilmente para la televisión. La rr en “Aguirre” aparentemente era demasiado para ella. Demasiado étnica. Demasiado disruptiva. Demasiado latina.

Muchas de nosotras tenemos historias semejantes donde jefas y otras personas nos piden disminuir lo que somos para hacernos más aceptables para las audiencias blancas que se supone que son el estándar y la norma. A menudo tuve que luchar por mí misma, sola. Pero también aprendí que tener aliadas en este negocio ayudaría en cualquier esfuerzo de promoción. Realmente, sí hay poder en los números.

A medida que continuaba mi carrera, encontré ese poder con mis colegas Roma Torre, Kristen Shaughnessy, Vivian Lee y Amanda Farinacci. Desde que dejamos nuestros trabajos en la televisión y lanzamos un podcast.

“Nuestra edad y experiencia nos han dado una perspectiva que añade aún más valor a nuestras ideas”

La idea surgió después de una larga y conmovedora evaluación de nuestras carreras y objetivos futuros. Colectivamente, tenemos casi 150 años en el negocio de los noticieros en televisión, una inversión de tiempo que nos recompensó con invaluable conocimiento y experiencia. Desarrollamos nuestra reputación como periodistas produciendo historias consecuentes recogidas a lo largo de nuestras vidas, escuchando y aprendiendo a través de esas décadas.

Nosotras amamos el periodismo, pero los medios de comunicación tienen poco amor por las mujeres en la verdadera plenitud de sus vidas. A pesar de todo lo que habíamos logrado —el conocimiento institucional, los contactos, los elogios, las posiciones duramente ganadas— la realidad es que la discriminación a raíz de la edad rige en esta y muchas otras industrias. Por cada Andrea Mitchell, hay innumerables mujeres mayores a las que gradualmente se les despide. Piense en todo el talento y la sabiduría que desperdicia un sistema que recompensa a la juventud por encima de la experiencia.

Los prejuicios hacia las personas mayor de edad se encuentran en muchas actitudes y prácticas, especialmente en las sociedades occidentales, igual que otras, donde no se valora a las personas a medida que envejecen. En los Estados Unidos, la Comisión de Igualdad de Oportunidades en el Empleo define la discriminación por edad como el trato a un solicitante o empleado de manera menos favorable debido a su edad. La Ley de Discriminación por Edad en el Empleo (ADEA) prohíbe la discriminación por edad contra las personas de 40 años o más. Aunque la discriminación por edad es ilegal, aún sigue desenfrenada. Según una encuesta de AARP de 2021, hasta el 78% de los trabajadores mayores han presenciado o experimentado discriminación por edad en el trabajo.

Expertos han estudiado la fascinación por la juventud y el desdén por aquellos con más experiencia. En el libro Perspectivas contemporáneas sobre la discriminación por edad, los colaboradores analizan la construcción social de la discriminación por edad y cómo ella afecta y se refuerza en todas las esferas de la vida moderna, desde los mercados laborales hasta los sistemas de atención médica. También examinan el “envejecimiento visual”, definido como la práctica social de subrepresentar visualmente a las personas mayores o tergiversarlas de una manera prejuiciosa y poco halagadora.

La profesora de periodismo Maria Edström habla de cómo las mujeres están especialmente marginadas. En su estudio de 2018 “Patrones de visibilidad del envejecimiento de género en el zumbido de los medios: un estudio de la representación del género y la edad durante tres décadas”, Edström afirma: “La mayoría de los principales medios de comunicación parecen indicar que el envejecer y las personas mayores, especialmente las mujeres, no son noticiables, interesantes o deseables”.

Si bien hay artículos sobre discriminación por edad en la representación de los medios y la cobertura de noticias, es difícil encontrar datos sobre discriminación por edad en las publicaciones y medios de comunicación. En el Festival Internacional de Periodismo del año pasado, Deborah Copaken, una autora, veterana y galardonada periodista y productora de noticias, habló sobre cómo las discusiones sobre discriminación por edad no se incluyen formalmente en las conferencias de periodismo y del rechazo desmoralizador y la marginación que ha experimentado. “Me estaban desapareciendo en todos los medios de comunicación”, dijo después de explicar que sus consultas y solicitudes de trabajo ni siquiera fueron reconocidas.

Y aunque la discriminación por edad también afecta a los hombres, vivimos en una sociedad que a menudo los protagoniza como seres distinguidos a medida que envejecen. Esto me viene a la mente cuando veo a Jorge Ramos todavía posicionado por décadas al frente del noticiero Univision mientras que otras Latinas luchan por sus carreras.

Teniendo en cuenta que la Organización Mundial de la Salud proyecta que la población mundial mayor de 65 años se triplicará para 2050, es urgente abordar la discriminación por edad en el mercado laboral en general y en la capacidad de las personas mayores para ganarse la vida de buena calidad. Esto debe ser importante para todos.

Mis compañeras y yo hicimos una evaluación de nuestras habilidades señalando que, como periodistas, sabíamos cómo investigar y comunicarnos de manera efectiva. Después de escuchar a miles de personas, en su mayoría mujeres, que compartían sus historias de abusos en el trabajo en que ilustraban el sexismo, racismo y discriminación por edad, nos dispusimos a escribir un libro destinado a ayudar a las personas a evitar los riesgos en el lugar de trabajo.

Como reporteras acostumbradas a producir historias rápidamente, nos impacientamos con escribir el libro. Y así nació la idea de nuestra podcast llamado “The 5 of Us” (Nosotras 5). Estamos utilizando la investigación que hicimos para el libro y nuestras propias experiencias para informar las discusiones. También mostramos nuestras caras en los podcasts porque queremos que nuestros espectadores de toda la vida sepan que todavía estamos aquí y listas para la cámara. Es una nueva salida para nosotras, pero estamos operando con la misma integridad y compromiso periodístico.

Cubrimos la discriminación por edad y género, la desigualdad salarial, el agotamiento y muchos otros temas persistentes con los que las mujeres luchan: cómo pedir un aumento de salario, cómo quejarse, cuándo renunciar o presentar una demanda. Hacemos mucha tarea. Por lo general, nos enganchamos a un tema de una fuente de noticias acreditada que prepara el escenario para una discusión más amplia. Ofrecemos posibles soluciones, historias personales y nuestras personalidades únicas.

Nuestra edad y experiencia nos han dado una perspectiva que añade aún más valor a nuestras ideas. Nuestro objetivo final es convertirnos en el recurso de referencia para cualquier persona que esté luchando con los desafíos del lugar de trabajo en cualquier industria. Estamos trabajando muy duro para asegurar que las mujeres encuentren su voz y la afirmen porque somos las que debemos insistir en el cambio.



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En inglés
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