Andrea Echeverri. Una rockera de Flower Power cuyas raíces se abrieron paso
Más que un género musical, el rock and roll es poesía, revolución, sexualidad y activismo, y cuando agregas las rockeras a la imagen, se convierte en un cóctel de intensidad completamente diferente que la nueva serie documental de Netflix Rompan todo: La historia del rock en América Latina con suerte logrará capturar.
El documental incluye a Andrea Echeverri, la cantante tatuada, perforada e icónica de Aterciopelados, la banda de rock colombiana ganadora de un Grammy que saltó al estrellato a fines de la década de 1990 con sus letras que sin disculpas abordan la corrupción política, el machismo y el deterioro ambiental. A pesar de su feminidad como sacerdotisa, y desde hace más de tres décadas, el sonido tropical garage punk de Echeverri todavía puede provocar un mosh pit de energía masculina desde San Juan, Puerto Rico hasta Santiago de Chile.
Si el movimiento estadounidense contra la guerra y su contracultura imbuida de drogas nos dieron rockeras como Janis Joplin y Grace Slick, las dictaduras militares y la sangrienta violencia del narcotráfico dieron paso al rock en español y a las rockeras que usaban sus letras y guitarras para expresar su descontento.
Nacida con una andronogía parecida a David Bowie-Grace Jones, Echeverri no se sometió a parámetros sociales. A pesar de provenir de la clase profesional y pulida de la sociedad de Bogotá y haber obtenido títulos de arte avanzados, en el escenario rechazó la postura femenina y se quedó allí encorvada, con las piernas abiertas, frunciendo el ceño, sin maquillaje, actuando como le daba la gana frente al micrófono. Fuera del escenario, yo tuve la oportunidad de verla manejar con inteligencia y sarcasmo picaresco preguntas agresivas de la prensa si se tornaba sexista o frívola.
Con cerca de cinco pies y ocho pulgadas de altura, pecho plano, arte corporal y a lo largo de los años una amplia variedad de peinados coloridos de duendecillo, punk e hippie, su habilidad natural para superar no solo a los chicos de su banda, sino al latinoamericano común, le dio esa ventaja en el patio de recreo de un mundo musical juvenil. Ella les resalta no solo físicamente, sino mentalmente con su vista de pájaro del mundo.
Mientras que los mega grupos como Soda Stereo de Argentina mantuvieron la fórmula del mainstream cool en sus escritos, evitando la política, el ascenso a la fama de Aterciopelados ocurrió debido a la forma lúdica de Echeverri y el cofundador del grupo, Héctor Buitrago, de abordar temas pesados como la guerra contra las drogas, el sexismo y la corrupción política.
Una canción como "No Futuro" es un manifiesto punk de pesimismo social; "Colombia Conexión" incluye un orgullo imponente por los recursos naturales de su tierra (el petróleo) con letra como Gringos, ¡vete a casa! para recordar a todos el verdadero enemigo presente; "Cosita Seria" trata sobre el acoso sexual callejero y la venganza de las chicas de esos hombres; y Bolero Falaz y "Baracunata" serían las canciones que les darían fama mundial por su trato del sexismo descarado y romanticismo torturado en la cultura latina. "Baracunata" es una adaptación de guitarra eléctrica y acordeón de una canción folclórica sobre una llamada "mujer fácil" que se monta en la moto de cualquier hombre y con la quien ningún hombre en su sano juicio aparecería en público. Está compuesto por el argot costero inventado que se burla de los malvados insultos dirigidos a mujeres de libre pensamiento como Echeverri.
El legado de las artistas siempre ha estado manchado por la tendencia de la sociedad a sexualizarlas. Tomemos como ejemplo a Patti Smith, y cómo una plataforma popular como Spotify nombra a todos sus amantes en su biografía. Pero si lees la biografía de Lou Reed no hay mención de sus amantes (masculinos o femeninos), permitiendo que el trabajo de artistas masculinos sea el solo foco. El mensaje implícito es que para poder entender la carrera de una artista tenemos que hablar de sus parejas masculinas, no importa si tuvieron o no algo que ver con su arte.
Echeverri ha sido deliberadamente reservada sobre sus amantes. En 2005, inspirada por sus experiencias personales como amante y madre, lanzó su primer álbum sola, epónimo, que fue al corazón de todas las sensaciones orgánicamente psicodélicas que estaba experimentando. Era sensual, fecundo, temperamental y delirantemente alegre, y al verdadero estilo de Echeverri, nunca rehuyó contar las cosas como son.
Junto con Echeverri, la mexicana Julieta Venegas y la brasileña Rita Lee se destacan entre los talentos pioneros del género, con artistas como la rebelde Lido Pimienta siguiendo sus pasos. El documental debe rendir el debido homenaje a estas y otras mujeres. El tráiler desafortunadamente está lleno mayormente de hombres, un espejo de la larga historia de artistas masculinos succionando el oxígeno, y dejando poco aire para la expresión femenina.
La Echeverri, quien estreno este mes su canción “Más allá de la ventana", nunca esperó que llegara su "momento". Hace mucho ella reclamó su espacio sagrado en la historia de rock, mientras haciendole pistola a la producción de la fábrica de belleza latinoamericana.
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Adriana V. López es una amante de la música y los libros incondicional que ha escrito para Rolling Stone, The New York Times, Book Forum, entre otras publicaciones. Fue editora de las antologías Barcelona Noir, Count Me y Fifteen Candies y traductora de obras de ficción y no ficción del español al inglés.
Traducido por Juana Ponce de León.
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