Algunas latinx no aplauden los comentarios del Papa sobre las uniones civiles
Entre los incesantes tuits en la guerra diaria por la presidencia de Estados Unidos, surgió un mensaje del Papa Francisco que parecía un cambio prometedor para el Vaticano.
En comentarios para un documental que se estrenó el miércoles en Roma, el Papa Francisco respaldó las uniones civiles para gays. “Las personas homosexuales tienen derecho a estar en una familia. Son hijos de Dios”, dijo Francis. “No se puede echar a alguien de una familia, ni hacer su vida miserable por esto. Lo que tenemos que tener es una ley respecto a la unión civil; de esa manera están protegidos legalmente".
Estas declaraciones han generado cobertura mediática porque él es el primer papa (ha habido al menos 260 en el curso de la historia católica romana) en aprobar las uniones civiles. Francisco también hizo historia al convertirse en el primer papa latinoamericano.
Según el Pew Research Center, 4 de 10 latinos en los Estados Unidos son católicos. Ese número ha disminuido con el tiempo, con algunos latinos anecdóticamente tomado posiciones en desacuerdo con la Iglesia, incluyendo la postura de ver la homosexualidad como un “comportamiento anormal”.
Mariela Lombard, una neoyorquina de 47 años que igual que el papa es de Argentina, dijo que la postura sobre las uniones entre personas del mismo sexo fue bienvenida, pero no fue ninguna sorpresa. "En Argentina, son viejas noticias. Él estaba de acuerdo con ello antes de ser elegido papa", dijo Lombard, que es gay pero no católica. (Argentina fue el primer país latinoamericano en legalizar el matrimonio gay). También expresó su admiración por el Papa Francisco al negarse a politiquear cuando el Secretario de Estado de los Estados Unidos, Mike Pompeo, trató de reunirse con él a principios de este mes.
Para Ariana Quiñones, de 26 años, de Westchester, Nueva York, los comentarios del papa no fueron estremecedores. "Supongo que, debido a los espacios en los que estoy, donde ya hemos superado eso, yo tengo que dar un paso atrás y tartar de entender por qué, dentro el contexto de la Iglesia, esto es tan revolucionario", dijo Quiñones, que se crió dentro de la fe católica y asistió escuelas parroquiales. "No podía haberme imaginado cuando estaba encubierta en la escuela secundaria... que el papa reconocería que tengo derecho a ser gay".
“Está tratando de hacer que los católicos LGBTQ se sientan bienvenidos en la Iglesia, pero ¿qué significa eso realmente en términos...de que las personas LGBTQ puedan lograr cualquier tipo de posiciones de liderazgo?”
Quiñones cuestionó hasta dónde llevará este momento a la Iglesia en términos de acoger a las personas LGBTQ. "Está tratando de hacer que los católicos LGBTQ se sientan bienvenidos en la Iglesia, pero ¿qué significa eso realmente en términos de la estructura de las iglesias, en términos de que las personas LGBTQ puedan lograr cualquier tipo de posiciones de liderazgo dentro de la Iglesia?", dijo. "Ningún cambio verdadero puede ocurrir hasta que la estructura cambie".
De hecho, el director del documental en el que se incluyen los comentarios de Francisco dijo que el papa no estaba tratando de cambiar la doctrina, sino expresando su creencia de que las personas homosexuales deben disfrutar de los mismos derechos que los heterosexuales.
Adriana Castellanos, quien dejó la Iglesia cuando un sacerdote pronunció que los homosexuales irían al infierno, dijo que si bien el Pontífice pudo haber tenido buenas intenciones, sus comentarios podrían ser perjudiciales e inoportunos mientras senadores republicanos le hacen campaña a Amy Coney Barrett una candidata para la Corte Suprema EEUU que es católica y extremadamente conservadora. Ella y muchos otros temen que la confirmación de Coney Barrett signifique un retroceso de los derechos LGBTQ. En 2015, la Corte Suprema confirmó el matrimonio entre personas del mismo sexo.
"Al hacer esta declaración el papa básicamente está diciendo, que está bien que tengas una unión civil, que con eso es suficiente", dijo Castellanos, 44, desde Los Ángeles, California. "Pero no es suficiente. Aún dice que no somos ciudadanos iguales, que somos infrahumanos, que no podemos casarnos ".
“Hay una separación entre iglesia y estado, y al decir esto, el papa está invirtiendo las cosas para nosotros", agregó Castellanos.
Si bien algunos interpretan la posición de Francisco como un intento de atraer a los católicos LGBTQ a la Iglesia, Castellanos dice que ese no será el caso para ella. “Es una religión muy patriarcal. Las mujeres no pueden ser sacerdotes. Es un establecimiento aterrador, mira lo que les hicieron a los niños", dijo.
"Así que esto no cambia mi perspectiva sobre la Iglesia Católica, solo me hace apreciar al papa un poco más".
Traducido por Juana Ponce de León.
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